Usar cremas para distintos momentos del día puede parecer algo innecesario, pero el uso de estos productos de cosmética tiene sus razones que te explicaremos a  continuación.

La piel, y el cuerpo humano en general, pasa por diferentes ciclos a lo largo del día: durante  el día todas nuestras células buscan defender a nuestro organismo, mientras que durante la noche se renuevan. Esto  sucede de igual modo  con la  dermis por un proceso llamado catabolisis.

Además de este hecho biológico, nos encontramos con que el cortisol aumenta los primeros  minutos de la mañana, mientras que, a partir de las 20 h, aumenta  la melatonina siguiendo el ciclo de nuestros ritmos  circadianos.  Recientemente, se  ha descubierto que la melatonina no solo cumple la  función de favorecer el sueño, sino que protege el ADN a  nivel celular de  los daños externos, entre ellos los provocados por los rayos UV., de hecho la melatonina es un antioxidante más potente que las populares  vitaminas  E y C. Los picos máximos de  melatonina se  producen entre las 23 h y las 4 h así que dentro de este  horario lo más conveniente para la salud de nuestra piel es el reposo del sueño. Este es el motivo de que, en noches de insomnio o en las que no hemos  podido descansar, la calidad de la piel se vea notablemente afectada al día  siguiente.

Diferencias entre crema de noche y de día

Partiendo de la base que hemos explicado anteriormente, las cremas de día también tienen el objetivo claro de proteger la piel de nuestro rostro de las agresiones que sufre a lo largo de la jornada, como pueden ser la polución o la  radiación solar (muchas tienen FPS). Las cremas nocturnas, sin embargo, contienen agentes regeneradores y son más concentradas en principios activos.

Como las cremas de día son ese escudo protector, las cremas de  noche son el tratamiento que se aplica en reposo cuando no precisamos de ese extra de protección, por este motivo si queremos tratar manchas, rosácea, acné u otras problemáticas de la  piel, el tratamiento real sería la crema nocturna y de ahí gran parte de su relevancia en el cuidado facial.

Por otro lado, el tener funciones distintas se traduce en una composición también  diferente: la crema de noche no tiene protección solar como hemos dicho, pero sí sustancias más  hidratantes y nutritivas. Los principios activos para las diferentes funciones estarán más presentes y en mayor concentración. Algunos de estos principios activos serían el retinol, la vitamina C, la vitamina A, coenzima Q10 o el ácido hialurónico.

Cremas de  noche y tipos de piel

Las cremas faciales nocturnas tienen fórmulas más ricas y densas de  por sí, pero eso no debe de impedir buscar composiciones adecuadas a nuestro tipo de piel. Si nuestra piel es grasa puede ser muy contraproducente añadir un extra de nutrición en una medida inadecuada a la que necesita, ya que, en el caso de las pieles con tendencia al acné o a producir más cantidad de sebo, debe de ser inferior a las pieles normales o secas.

La crema nocturna en pieles grasas contribuirá a la mejora de su aspecto gracias a sus activos seborreguladores, no debe de tener  aceites ni ingredientes no comedogénicos y su textura siempre será más ligera y fluida.

Respecto a las pieles normales, nos decantamos por ingredientes más neutros y preventivos como el Q10 o diferentes tipos de enzimas, vitaminas  y antioxidantes. 

En cuanto a pieles secas y/o sensibles, deben de primar los principios activos nutritivos y calmantes, siempre priorizando ingredientes naturales que no contengan alérgenos: aceite de rosa mosqueta, azuleno, hamamelis, karité, aceite de almendras, aceite de jojoba… forman parte de  los  ingredientes de muchos cosméticos para tratar este tipo de pieles.

En pieles maduras, nuestra mayor aliada

El tratamiento de  noche cobra una especial importancia en las pieles maduras, de hecho comienza a ser imprescindible a partir de los 30 años.

Las  pieles jóvenes mantienen una hidratación natural mayor y precisan de menos agua y grasa extra para mantenerlas en perfectas condiciones. Las más maduras perderán la elasticidad producto de la bajada de antioxidantes y colágeno. También podremos apreciar más arrugas,  bolsas y ojeras debajo de los ojos. Aún y que no existe un activo realmente eficaz a medio y largo plazo para eliminar las arrugas solo tratando las capas superficiales de la piel, si que es cierto que tenemos algunos recursos para alisar la piel instantáneamente  o para mejorar su tono, con lo que, de forma progresiva y siendo constantes mejoraremos su elasticidad y jugosidad. A continuación te dejamos con una lista de los ingredientes que  debemos buscar en una crema de noche para pieles más  maduras:

  • Colágeno: no solo importante a la hora de la  suplementación interna, sino que las cremas con colágenos  nos sirven para mejorar la elasticidad y el tono  habitual. Este ingrediente, utilizado en productos por la noche, ayuda a recargar los suministros que nuestra dermis necesita para verse más  juvenil y   jugosa.
  • Retinol: se trata de un componente que es necesario dejar actuar durante  un determinado número de horas, es por eso que su aplicación es fundamentalmente nocturna. Tiene un ligero efecto abrasivo que  ayuda a renovar las  capas superficiales, es por esto que los expertos recomiendan empezar con porcentajes bajos e ir subiendo progresivamente a medida que nos acostumbramos a él.
  • Omega 3 y 6: es  bien sabida la  importancia de ingerirlos en dosis adecuadas a través de pescados grasos, huevos, semillas y frutos secos… pero a nivel tópico también ayuda a mejorar la deshidratación y a construir una capa protectora.
  • Diferentes antioxidantes: por último, remarcaremos la importancia de los diferentes tipos de antioxidantes cutáneos que encontramos en las formulaciones de nuestros tónicos y cremas. La vitamina E o C, el Q10 o la astaxantina serán las  estrellas de nuestro tratamiento para paliar los efectos degenerativos de la edad.