Si te levantas cada día más cansado de que cuando te acuestas, decirte que tu problema se encuentra principalmente en la mala calidad de tu sueño, algo que necesitas mejorar con cierta urgencia. Los altos ritmos de vida y de ajetreo que no encontramos a diario provoca que nuestros ritmos de descanso lleguen a ser saturados y que no terminemos de rendir como es adecuado. En ocasiones, estos trastornos vienen derivados por una mala nutrición. Mantener unos hábitos de alimentación saludables será un factor clave en tanto en el descanso como en todos los aspectos en cuanto a salud se refiere.

En ocasiones, los casos en los que se produce el denominado sueño reparador son limitados o contados. Este tipo de sueño o más conocido como la fase REM es donde el cuerpo realmente descansa y el cerebro no está activo, aunque bien es cierto que experimentamos cambios en la respiración, el ritmo cardiaco o la temperatura corporal. 

Normalmente, el descanso y el sueño de las personas varían según su edad. Por ejemplo, los niños recién nacidos duermen entre 16 y 18 horas diarias, mientras que los niños en una edad de preescolar necesitan alrededor de 12 horas de sueño. Por su parte, los niños en una edad escolar al menos necesitan 10 horas, algo que en adolescentes se reduce hasta las 9. Por su parte, un adulto necesita entre 6 y 8 horas de sueño para tener un sueño reparador y poder hacer frente al día a día en unas condiciones mínimamente óptimas.  

La calidad del sueño es muy importante, porque dormir en malas condiciones puede comportar depresión, ansiedad, irritabilidad o problemas más graves de salud como enfermedades de corazón. Por otro lado, el hecho de estar menos descansado también afecta a la hora de consumir alcohol, provocando que a largo plazo las condiciones afecten gravemente.

Consejos para mejorar tu sueño

A continuación os dejamos con varios consejos para mejorar la calidad de tu sueño y poder mantener un ritmo de vida medianamente correcto sin grandes preocupaciones: 

  • Minimiza el ruido y la luz: Parecen dos obviedades, pero son realmente determinantes al influir en la calidad y cantidad de horas de sueño. Está científicamente probado que las pantallas interfieren en el descanso de la persona, por lo que se recomienda que esté alrededor de 45 minutos antes de irse a dormir sin mirar el ordenador o el teléfono móvil, algo que activaría el cerebro. La oscuridad permite que el cerebro libere melatonina, ocasionando un efecto calmante y somnoliento. A todo ello, prueba a dormir sin muchos ruidos a tu alrededor, algo que dificultará tu sueño. 

  • Invierte en tu cama: Es un tópico, pero es la realidad. En muchas ocasiones, el principal problema se encuentra en tu cama. Una persona adulta dedica más de un tercio de su vida a dormir, así que mejor ves comprándote una cama cómoda y que se adapte a tus características. 
  • Reduce la temperatura de tu casa: Las altas temperaturas internas perturban el sueño. Es un factor que realmente influye, por lo que intenta rebajar la temperatura de tu casa varios grados antes de acostarte, algo que no notarás mientras duermes, momento donde la temperatura corporal suele reducirse varios grados.  Es preferible tener una casa fría que caliente para irse a dormir.
  • Mantén una rutina: Los adultos duermen mejor manteniendo una rutina y eso es lo que sucede con los niños pequeños. El hecho de hacer los mismos pasos antes de acostarte hace que el cerebro entre en un estado rutinario. Una de las recomendaciones para mejorar la calidad de tu sueño es escribir un diario o leer, algo que hará que la vista se vaya cansando y poco a poco puedas ir optando a un mejor descanso. Además, intentar controlar el jet lag cuando se viaja es fundamental para el bienestar general y para evitar descompensaciones en el sueño.
  • Muévete: Si estás dando vuelta en la cama solo puedes hacer una cosa: levántate y muévete. Esto hará que tu cuerpo vaya mejorando y cansándose poco a poco hasta entrar en un estado somnoliento.