El insomnio en verano es una dolencia que afecta a una gran parte de la población en algún momento de su vida. Puede ser multifactorial y hay que abordarla individualmente. Sucede en todo tipo de perfiles, lugares y épocas del año, indiferentemente. Las personas que padecen insomnio ven empeorada su situación durante el verano. Esto se suele producir en los momentos más calurosos, en especial en zonas de climas mediterráneos y subtropicales como encontramos en buena parte de la península, aunque también puede afectar la nutrición. Aún quién no sufre de este padecimiento el resto del año puede llegar a desarrollar el llamado “insomnio en verano”.

Las formas de combatir el insomnio en verano pueden ser las mismas que en cualquier momento, pero aplicando algunos tips y modificaciones que nos ayuden más cuando el calor aprieta.

¿Por qué dormimos menos en verano?

El motivo más directo y evidente que produce insomnio en verano es la mayor temperatura ambiental. Está demostrado que descansamos menos y peor a temperaturas superiores a 26 grados, ¿la razón? Un aumento de nuestra temperatura corporal hace que nuestro organismo segregue menos melatonina. Esta es la hormona encargada del sueño y de mantener en su lugar los ritmos circadianos.

Esta razón de peso para tener un sueño de peor calidad y tener insomnio en verano viene acompañado de otros factores asociados a vacaciones o días más largos.

Los cambios horarios, las cenas más pesadas y tardías o el aumento del consumo de alcohol no ayudan a prevenir que las noches sean más difíciles y nuestro sueño más ligero.

Remedios para el insomnio en verano

Por suerte tenemos a nuestro alcance, hábitos y trucos para paliar los efectos del calor. También podemos mejorar las circunstancias que nos envuelven en esta época del año:

  • Melatonina: si la razón principal es la reducción natural de la segregación de la hormona del sueño, una ayuda directa es el consumo de suplementos de melatonina. Esta puede tomarse por las noches, 40 minutos antes de dormir y ayudará a paliar el insomnio en verano. Es un complemento probado en efectividad, al alcance de todos y sin ningún tipo de receta médica. Este apenas conlleva efectos secundarios, siempre y cuando no se tome de forma prolongada en el tiempo.
  • Cenas: Las cenas frugales favorecen la conciliación del sueño. También cenar un par de horas antes de irnos a dormir. El proceso de digestión eleva también la temperatura corporal, especialmente cuando hablamos de digestiones pesadas.
  • Vestimenta y ropa de cama: si dormimos con algún tipo de ropa deberemos de dar preferencia a tejidos “frescos” como el lino, el algodón o la seda, lo mismo sucederá con las sábanas que vayamos a utilizar.

  • Ventilación: conviene ventilar lo justo la casa para evitar que entre el calor y mantener las persianas bajadas, especialmente en las horas de picos de sol como al mediodía.
  • Duchas y otros hábitos: es recomendable darnos una ducha con agua fría antes de irnos a la cama. Otras ayudas para mejorar la higiene del sueño durante esta temporada estival también serán: disponer de agua fresca a mano para hacer uso de ella durante algún despertar nocturno. El hecho de no consumir sustancias estimulantes horas antes de dormir, ayudará a relajarnos. Se recomienda apagar las luces y evitar el uso de pantallas de la casa 1h antes de acostarnos. Esto no solo permitirá que se activen las hormonas encargadas de nuestro sueño y evitará aumentos de temperatura. Estos cambios corporales pueden ser producto de tener luces y aparatos electrónicos encendidos y que suelen producir insomnio en verano.
  • Tonos de luz y pantallas: si no podemos evitar el uso de pantallas justo antes de dormir, tenemos algunas soluciones. Existen utilidades en algunos móviles o bien aplicaciones que reducen el brillo de la pantalla y le dan un tono anaranjado. Podemos hacer lo mismo con la temperatura de color de nuestras bombillas o que cambien de color. Se trata de una ayuda para que el cerebro sé “de cuenta” que está anocheciendo y aumente nuestra relajación para prepararnos para dormir.

Aunque pueda parecernos buena idea, no es adecuado dormir con el aire acondicionado puesto, ya que reseca las vías respiratorias y facilita catarros e infecciones. Si igualmente vamos a hacerlo, conviene tener en cuenta algunas precauciones como ponerlo en “modo noche” si es posible, no bajar de 24 grados o que el flujo del aire no nos apunte directamente.