Es uno de los elementos más importantes que existen en una casa y no es para menos. Cuando te hieres, acudes a él directamente, sin importar que ha sucedido, pero con la esperanza de encontrar en él la solución a todos tus males. La farmaciola o más conocida como botiquín de farmacia, es ese espacio en tu hogar donde guardas todos los elementos más importantes que pueden llegar a salvar tu vida, todo ello gracias a una rápida atención y un breve periodo de actuación.

Cuando hablamos de un botiquín casero o en casa, nos referimos a ese tipo de  lugar a donde se acude a ponerse una tirita o bien a por un analgésico. Para ello, tenemos que contar con una zona aclimatada para ello y es que las zonas secas, frescas y que estén alejadas de la luz natural, por lo que se recomienda que sea alejado del baño y la cocina. Todo ello, permitirá que se puedan conservar mejor los medicamentos y no poner en peligro o alteración su correcta finalidad. 

Situar el botiquín en una zona con temperaturas cambiantes puede perjudicar y dañar gravemente a su principio activo, por lo que se recomienda que sea en zonas secas. Eso sí, se recomienda que esté en un lugar cerrado y conocido por todos, con una fácil apertura y que permita acudir a él con suma facilidad.

Imprescindibles de tu botiquín

Uno de los puntos más importantes a valorar y a realizar en el momento de contar con un botiquín casero, es el uso adecuado de cada uno de los elementos que lo conforman. Esto quiere decir que los medicamentos se deben conservar en sus envases originales y por consiguiente con sus prospectos, donde se podrá consultar en todo momento sus recomendaciones o métodos de uso. 

Tener un botiquín en casa es imprescindible, ya que es donde mayor tiempo pasamos. Aun así, también es fundamental tener un botiquín de vacaciones para prevenir problemas de salud que puedan surgir.

A continuación os detallamos algunos elementos imprescindibles que deben formar parte:

Analgésicos y antitérmicos

Son los más utilizados y su empleo se centra en calmar el dolor y disminuir la fiebre. Uno de los mejores ejemplos es el caso del paracetamol, el cual no cuenta con una acción antiinflamatoria, pero cuenta con principios activos para hacerle frente al dolor leve o moderado sin afectar al sistema digestivo.

Antiinflamatorios

Deben usarse cuando nos encontremos con una inflamación determinada. Se suele provocar ciertos dolores de estómago, por lo que su uso debe ser prescrito por facultativos. El más común es el paracetamol.

Dolores de estómago

Como protector estomacal, el más empleado es el yogur, siendo algo habitual, pero en algunas situaciones deben recetarse unas pastillas que harán que la acción estomacal sea más leve. 

Antigripales

Centradas en aliviar la sintomatología del resfriado, como es el dolor de garganta o bien la congestión nasal. Eso sí, debe mantenerse una buena hidratación. 

Antitusivos

Suele ser molesto, pero es una de las mejores maneras de mantener cuidadas las vías respiratorias y la garganta. El hecho de toser es una vía de defensa del cuerpo, pero una tos excesiva puede suponer una enfermedad o bien un trastorno. En ese caso, unas pastillas de venta en la farmacia podría irle bien para relajar la garganta. Por otro lado, recuerde que beber agua ayudará a disolver la mucosidad. 

Antisépticos

Se emplean para evitar la infección de las heridas. Los más frecuentes es el agua oxigenada, la clorhexidina o bien el betadine.