El ser humano es un organismo vivo que necesita tener alicientes para poder seguir con su actividad cotidiana sin mayores riesgos que los necesarios. Para ello, es necesario que pueda ingerir alimentos en mayor o menor proporción, aunque en algunas ocasiones esta cantidad sea mucho más elevada de lo que inicialmente necesita para no tener problemas de salud graves. En casos donde se come una cantidad elevada de comida, que en muchos casos es superior a la necesaria realmente, se habla de un caso de hiperfagia. Por ello, una correcta dieta puede permitir que se reduzcan sus síntomas.

Este tipo de patología se caracteriza por trastornos psicológicos o alteraciones hormonales, como puede ser la ansiedad o la bulimia, que es más frecuente en mujeres jóvenes. También en cuadros de diabetes mellitus o diabetes del embarazo junto a enfermedad de Graves. El hipertiroidismo no se escapa de ello, junto a la hipoglucemia o al síndrome premenstrual. 

Otra de las características de esta patología es la prolongación temporal de las comidas, las cuales no se finalizan hasta un tiempo prudencial o moderado. Este tipo de comidas se realizan con una masticación reducida y con mucha rapidez, es decir, que se come con ansia. En ella, predominan los alimentos grasos y los productos azucarados. 

La mayoría de la población que cuenta con esta patología tiene la sensación de controlar esa etapa y estar a disposición de la misma, por lo que no consigue saciarse. Este hecho les provoca un nerviosismo excesivo, que les provoca tener un sentimiento de culpabilidad socialmente al no sentirse aceptados. 

En algunos casos, este tipo de trastornos vienen derivados por otras patologías psicológicas o psiquiátricas. En estos casos de hiperfagia, se recomienda acudir a especialistas que evalúen la situación y determinen los métodos de tratamiento del paciente. A todo ello, la familia y el entorno son factores claves para este tipo de situaciones. 

Recomendaciones ante la hiperfagia

El primer paso que hay que dar es determinar el origen del problema y tratarlo. En algunos casos la hiperfagia se desarrolla por conductas relacionadas con la ansiedad, la depresión o la bulimia. Al realizar estas acciones para gestionar los problemas que la ocasionan permitirá que se reduzca la patología de manera notoria. 

Por otro lado, es un hecho que en muchas ocasiones se obvia, pero se recomienda desviar el foco de atención a otros asuntos, aficiones o actividades. Con esta acción se consigue que la obsesión vaya desapareciendo y a la vez se evita que este tipo de situaciones se repitan en un futuro. 

Puede parecer una nimiedad, pero la hiperfagia puede llegar a tener un origen nervioso que hace que el organismo se acelere y se motive a la ingesta desmesurada de alimentos. Por ello, se recomienda evitar los estados nerviosos y de euforia desmedida para trabajar la relajación mediante la concentración o la meditación. 

En casos de tener algún cuadro de hiperfagia, se recomienda tener en casa elementos saludables reducidos en grasas y azúcares. De este modo, el picoteo que se puede ocasionar en estas situaciones es menos perjudicial nutritivamente hablando. La fruta o las hortalizas pueden ayudarte a saciar el hambre.

Por último, para tratar la hiperfagia se recomienda tener una buena vida social y tener a las personas más cercanas a tu alrededor. Ellos te ayudarán a gestionar las crisis de esta patología. También se recomienda emplear cubiertos, platos y tener una servilleta a mano a la hora de comer y coger los alimentos. Esto te ayudará a masticar de manera lenta y repetida. De este modo, se reducirán las ingestas y así adecuar tu organismo a cualquier situación cambiante que se pueda producir que contribuya a esta conducta.