En los últimos años, se ha tratado con suma importancia la relevancia del uso rutinario y constante de los productos solares. Es más, se ha llegado a recomendar su empleo en días en los que no tenemos un contacto directo con el sol, donde existe una climatología nublada e incluso fuera de la etapa veraniega, pero poco se habla del factor de protección solar.

Es posible que hayas escuchado hablar del factor de protección solar de pasada. Es algo habitual y es que es una terminología que no se le presta la atención necesaria dada su importancia en la salud de las personas. Si quieres conocer más sobre el denominado FPS, que no son los frame por segundos del mundo audiovisual, y su relevancia en tu salud, te recomendamos que sigas leyendo.

Qué es el FPS o SPF

El factor de protección solar o SPF (en sus siglas en inglés: sun protection factor) es la capacidad de una crema para proteger la piel de los rayos UVA y UVB.

Durante mucho tiempo se ha creído que el número asociado al FPS era la cantidad de pantalla que hacía en nuestra piel, muy al contrario se trata del tiempo que podemos estar expuestos al sol sin quemarnos. Es decir: protege igual de bien una pantalla 20 que una 50, pero una lo hace menos tiempo que otra. El cálculo del tiempo lo sacaremos teniendo en cuenta nuestro fototipo.

Tipo de Fototipo y de FPS

¿Cuánto tiempo puedes estar al sol sin quemarte? Si tu máximo son 10 minutos debes de multiplicar el factor de protección del solar que uses por esos 10. De esta manera, si el FPS es de 30 dispondrás de 300 minutos de protección antes de sufrir ningún tipo de quemaduras. Para no tener que medir el tiempo que tardas sin quemarte puedes tener en cuenta tu fototipo:

  • Fototipo 1: Piel muy clara, suelen tener pecas, ojos azules o grises y pelo rubio o pelirrojo. Se caracterizan por no broncearse y quemarse con mucha facilidad. En este caso, para evitar pelarse después de quemarse e hidratar la piel para regenerarla y mantenerla saludable, será conveniente usar una crema para después del sol.
  • Fototipo 2: Piel clara, ojos azules, verdes o castaño claro, pelo castaño claro o rubio oscuro. Se broncean muy levemente y tienen tendencia a quemarse. 
  • Fototipo 3: Piel clara o media, pelo castaño, cualquier color de ojos. Se broncean con facilidad, pero pueden quemarse en algunas ocasiones.
  • Fototipo 4: Piel morena, ojos oscuros, pelo castaño oscuro o negro. Se broncean desde el primer día y se queman poco.
  • Fototipo 5: Piel muy oscura así como ojos y pelo. Se broncean siempre y es muy difícil que lleguen a tener quemaduras.
  • Fototipo 6: Piel negra, ojos y pelo negro. Bronceado rápido e intenso y no se queman si no existe una exposición a pleno sol con una exposición extrema.

FPS químico o físico

Además de conocer que el SPF hace referencia al tiempo y no al grado de exposición solar. Conviene saber que existen dos tipos de protectores: los de barrera química y los de barrera física.

Las diferencias básicas son que uno tiene una composición química que nos protege absorbiendo las radiaciones solares. Una vez extendidos son completamente transparentes y tienen un alto rango de protección. Aún y esas ventajas suelen producir más reacciones alérgicas y no son los más recomendables para los bebés menores de 3 años.

Los filtros físicos, también llamados minerales, contienen una barrera física de óxido de zinc, titanio, talco, mica… y absorben las radiaciones, pero también las reflejan.

Los segundos son más adecuados en el caso de que tengamos una piel sensible, pero tienen el hándicap de que suelen dejar una película visible y blanquecina sobre la piel. El protector solar ISDIN es una opción muy buena.