Poco a poco se van descubriendo nuevos alimentos que formarán parte de nuestra dieta tarde o temprano. Este es el caso de los denominados macronutrientes, unos elementos que sorprende por sus cualidades alimenticias y nutritivas, que a la larga pueden llegar a suponer un gran aporte de energía a nuestro organismo. Puedes encontrar productos de nutrición en la Farmacia Nuria Santigosa y complementar tu dieta con estos alimentos siempre bajo los conocimientos de un profesional.

Al hablar de macronutrientes nos referimos a esos alimentos, ya sean sólidos o líquidos, que son necesarios para el desarrollo de las funciones vitales del ser humano. Este tipo de elementos proporcionan la energía necesaria para nuestro día a día. No contentos con ello, ayudan a construir estructuras orgánicas y a repararlas, promoviendo los procesos metabólicos necesarios. 

Cuando hablamos de macronutrientes, nos referimos a esos alimentos que están compuestos por grasas, carbohidratos o proteínas. A continuación detallamos que características tienen cada uno de estos elementos:

Carbohidratos, el gran macronutriente

Actualmente, existen muchos elementos que forman parte de nuestra dieta. En este caso nos encontramos con los carbohidratos, unos alimentos que ayudan a que se puedan realizar las funciones corporales vitales. Entre ellas, destacan la actividad cerebral, digestiva y muscular. A todo ello, también ayudan a regular las grasas y proteínas. 

Cuando hacemos referencias a los carbohidratos como macronutrientes hay que dividirlos en tres categorías. Por una parte, nos encontramos con los monosacáridos y disacáridos, que son esos que cuentan con una rápida absorción por el intestino y que pueden formar parte la sacarosa, glucosa, fructosa o lactosa. En cambio, también tenemos los polisacáridos que se asimilan más lentamente y que pueden ser el almidón, la celulosa o el glucógeno.  

Al consumir este tipo de productos o alimentos, hay que tener en consideración que se tienen que ingerir con cierta moderación, siempre dependiendo de las necesidades de cada individuo. En caso de que se llegue a un abuso de los mismos, se puede derivar a una situación donde se impida el adelgazamiento y se incrementen los niveles de grasa corporal. Por ello, se recomienda que el consumo de este tipo de alimentos, como puede ser los cereales, miel o pasta, no supere el 50% de calorías diarias. Eso sí, apuesta por carbohidratos complejos, que te mantendrán saciados durante mayor tiempo, aun llevando una dieta baja en hidratos de carbono.

Las grasas, tu gran aliado

Normalmente, se considera que se tienen que evitar a toda costa, pero es un error. La grasa es el nutriente energético principal de nuestro organismo. Tanto es así que te ayudan a asimilar las vitaminas y la síntesis hormonal. Este tipo de nutrientes suele situarse en el corazón, riñones o hígado. Cabe destacar que también ayuda a regular la temperatura corporal y se protege de los cambios ambientales externos. 

Las grasas están formadas por fosfolípidos, colesterol y triglicéridos. Es el 35% de la dieta diaria y es una reserva de energía siempre que nos quedemos sin carbohidrato. Las grasas pueden dividirse en: 

  • Ácidos grasos saturados: Carnes, lácteos, huevos y aceites. Suelen ser empleados en pastelería, bollería y comida precocinada.
  • Ácidos grasos insaturados: omega 6, frutos secos, aceitunas y aguacate. Este grupo de alimentos ayuda a reducir los niveles de triglicéridos y cuentan con una función vasodilatadora, siendo positivas para las personas diabéticas. 

Proteínas 

Se recomiendan que se consuma entre 10 y 15% de nuestra dieta diaria. Se suelen liberar por el intestino tras la digestión. Formada por aminoácidos, una ingesta adecuada ayuda a reducir la sarcopernia, que es una enfermedad que se produce con la pérdida de masa muscular. A todo ello, también ayuda a reparar y sustituir las células dañadas.